Isac Katz - El Economista
“Edicto sobre Precios Máximos”, primer caso documentado de un control de precios. Desde entonces y en repetidas ocasiones a lo largo de la historia y en diversos países del mundo, particularmente en épocas inflacionarias, los gobiernos han recurrido a la fijación exógena de los precios, aunque los controles no acaben con la inflación, solo la repriman. El argumento que se utiliza siempre es el mismo: “para evitar un daño a las familias, particularmente a las de menores ingresos, es indispensable imponer precios máximos a los bienes de consumo”.
Desde el Imperio Romano hasta nuestros días, el control exógeno de precios siempre ha fracasado, generando serios daños a la economía y perjudicando principalmente a los consumidores de menores ingresos. Un control generalizado de precios es una manera rápida y segura de destruir una economía (como en México con Echeverría) y a pesar de toda la evidencia acumulada a lo largo de dos milenios, los gobiernos insisten en imponerlos. Simplemente no aprenden, como el presidente López, quien dejó entrever que fijaría precios máximos en los alimentos.
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