Marco A. Mares - El Economista
De cara a la inflación más alta de las últimas dos décadas, el gobierno mexicano busca una alternativa que evite que el más injusto de todos los impuestos profundice el impacto que siente ya la población en general y en particular la más vulnerable.
La circunstancia se observa tan apremiante que se analiza utilizar toda la artillería. Desde el aumento acelerado de la producción agropecuaria, la asociación entre el gobierno y la iniciativa privada y hasta el aumento del bombardeo de nubes para estimular la lluvia.
La doble crisis internacional que se registra, no solo trae de cabeza al Banco de México –gobernado por Victoria Rodríguez Ceja–, que de acuerdo con la mayoría de los analistas no tendrá más remedio que elevar su tasa de interés de referencia a entre 8 y 8.5% para el cierre del año.
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