Rolando Cordera Campos - Periódico La Jornada
La idea de que a través de los mercados globales autorregulados el mundo superaría sus muchos desarreglos y dislocaciones, por lo pronto está en pausa. No tanto por la fortaleza del discurso de sus postulantes, defendido todavía por muchos en algunas ciudadelas, sino porque los apoderados y epígonos de tal brujería se ubican en prevalentes condiciones de poder, con presencia en nichos tecnológicos y en mercados mundiales.
La empresa que ayer se plantearon pensadores como Hayek y Mises, sumos sacerdotes del neoliberalismo originario, fue de apropiación y transformación de un mundo que parecía encarar sus límites históricos. Nuestro reto ahora es reformar el mundo que nos dejó ese proyecto sin alterar catastróficamente las relaciones comerciales, productivas y financieras tejidas en los últimos cuatro decenios en torno al mito de la supremacía del mercado, y evitar caer en una alternativa como aquella de la planeación integral y vertical soviética que sucedería y superaría al mercado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario