Jorge Zepeda Patterson - El Siglo de Torreón
La intención del presidente Andrés Manuel López Obrador de promover una revisión de las relaciones de América Latina con Estados Unidos no solo es razonable sino necesaria. Las instancias multilaterales que ahora existen, particularmente la Organización de Estados Americanos, no corresponden a la nueva geopolítica que vive el planeta, tras la crisis de la globalización del último lustro. Los cambios de régimen en México, Argentina, Ecuador, Perú, Bolivia, El Salvador, entre otros, hacen obsoleta una organización que, en el contexto del gobierno de Trump, padeció una regresión de carácter conservadora, ajena a lo que ha venido experimentando el resto del continente.
Y, por lo demás, al margen de ideologías, los países de todo el orbe intentan explorar nuevas maneras de insertarse a una realidad compleja. En lo económico, las medidas proteccionistas de las propias metrópolis y sus guerras comerciales, obligan a los estados nacionales a repensar la estrategia anterior, que consistía en una apertura indiscriminada a los mercados mundiales. Los intereses regionales y nacionales han adquirido una preeminencia que había desaparecido, aunque todavía están por definirse los nuevos límites en materia de autosuficiencia económica y energética. Y en lo político, el protagonismo decisivo de nuevos actores, esencialmente China, y los vaivenes que genera la alternancia en Washington, obligan a mejorar la capacidad de negociación de nuestros países.
No hay comentarios:
Publicar un comentario