José Blanco - Periódico La Jornada
Ha estado de moda, desde que el presidente López Obrador tomó posesión, acusar a su gobierno de polarizar el escenario político. La acusación no viene acompañada de una explicación específica sobre cuál es la carga negativa que ve el acusador, pero se implica que es algo malo, indeseable, o malicioso y terrible. No sabemos tampoco para quién o quiénes así resulta, pero se implica que para todos. Se trata de que el ciudadano asuma como propio un valor abstracto y con él repruebe al supuesto responsable: AMLO y su gobierno. En esta época en que la derecha de todas partes inventó la posverdad y el relato, siempre listos para su venta en defensa de los intereses de la propia derecha, el tema de la polarización en México es uno más del catálogo de relatos para el mercado.
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