Carlos Ramírez - Indicador Político
En el escenario de tiempo de descanso de semana santa, el presidente López Obrador envió una ley para reformar el sector petrolero en la misma lógica de la reforma del sector eléctrico: recuperar, reconstruir y centralizar la acción del Estado por encima de los intereses empresariales.
Las dos leyes, sin embargo, correrán la misma mala suerte de ser congeladas en la fase judicial porque contradicen los límites de actividad predominante del Estado. En este sentido, la prioridad del proyecto lopezobradorista depende de la reforma constitucional del Estado a la reformas salinistas-zedillistas-peñistas para destruir el marco jurídico del Estado neoliberal.
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