José Blanco - Periódico La Jornada
Joan Robinson (1903-1983) dijo una vez: Cualquier gobierno que tuviera tanto el poder como la voluntad de remediar los principales defectos del sistema capitalista tendría la voluntad y el poder de abolirlo por completo. Tenía razón. Los gobiernos de las sociedades capitalistas operan sobre la base de relaciones de producción capitalistas, definidas por la propiedad privada de los medios de producción y el trabajo asalariado. Una relación social de peso completo en la arquitectura organizativa de los estados.
Esa, u otras ideas similares, ha llevado a algunas izquierdas a la conclusión de que todos los gobiernos constituidos por sociedades capitalistas son iguales, son lo mismo. Un debate sin fin. La tragedia más extrema de los humanos es el capitalismo. Este régimen social produce seres de tal manera informes y deformes que apenas pueden ser reconocibles como humanos: los mismísimos capitalistas; no se reconocen a sí mismos como parte de una sociedad donde la inmensa mayoría es, a sus ojos, chusma.
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