martes, 19 de mayo de 2020

ROCÍO EN EL OJO DE LA TORMENTA

Salvador García Soto - Zócalo 
En medio de rayos, truenos y centellas de empresarios, inversionistas y hasta países por la publicación del acuerdo para la nueva Política de Confiabilidad, Seguridad, Continuidad y Calidad en el Sistema Eléctrico Nacional, la secretaria de Energía, Rocío Nahle, se siente segura y confiada porque su “pararrayos” está ubicado justo en el Palacio Nacional, donde la respaldan totalmente en una decisión tan polémica como impugnable a través de las vías legales.
Y cuando apenas empieza lo que amenaza con ser todo un tema de demandas e indemizaciones para el Gobierno de López Obrador –ayer lunes se otorgaron las dos primeras suspensiones provisionales– los detractores de Nahle en el sector energético, que no son pocos, empiezan a sacarle “asuntos” a la titular de Sener. Primero fue el tema de su compadre, José Quintanilla Ayache, que había recibido un millonario contrato del IMSS en la Ciudad de México para la compra de ventiladores para el coronavirus, a través de su empresa Bidcom Energy, que tenía menos de un año de creada y con un capital inicial de 50 mil pesos; después del escándalo del hijo de Bartlett, al compadre de Nahle le fue cancelado de inmediato ese contrato por la Dirección del Seguro Social, pero ahora los reflectores apuntan a los contratos de la Refinería de Dos Bocas, donde la secretaria Nahle es algo así como la responsable directa de esta obra por encargo presidencial.

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