Jesús Silva-Hérzog - El Siglo de Torreón
En su mensaje público semanal,
la canciller alemana salió a la
defensa de sus críticos. La química sabe que el discrepante de la
voz establecida es, a un tiempo, acicate del avance científico y oxígeno
de la democracia. Un dirigente democrático no debe abstenerse simplemente de la tentación de la censura. Debe alentar el respeto a quienes indagan la realidad con independencia del poder. “Los periodistas deben poder confrontar a un Gobierno y a todos los actores políticos con una perspectiva crítica”.
Frente a los gobernantes que hostigan a la prensa cotidianamente describiéndola como enemiga del pueblo o cómplice de los criminales, la
canciller, de modo inequívoco, aprecia la contribución de quienes han
de ser profesionalmente impertinentes. Necesitamos que los datos
y la información que ofrece una
fuente sea contrastada con otras
perspectivas. Es vital que se ventilen las polémicas en una democracia. Pensar que el patriotismo sea
solo lealtad al poder es una aberración común de los autócratas.
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