Ernesto O´Farril - El Financiero
La constante revisión a la baja de los pronósticos económicos de la economía global, de la de diversos países y de la economía mexicana ha sido una constante. Cuando hay volatilidad en las expectativas, la dispersión de las estimaciones se amplía. Es algo natural. La econometría no es una ciencia exacta, aunque se utilicen metodologías cuantitativas rigurosas, dado que los supuestos y las premisas bajo los cuales se hacen estas previsiones son al final de cuenta subjetivas.
Para el caso concreto de México, el consenso de los analistas se ha estado generalizando hacia una previsión de una caída en el PIB para este año de alrededor del 7.0 por ciento anual. Lo inaudito es la parálisis que se ha vivido en diversos países y en México, inducida por las medidas de contención de la pandemia que han tenido que tomar los gobiernos.
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