- Una investigación de ‘The New York Times’ y ‘ProPublica’ revela el alto grado de involucramiento de la consultora, que hasta ahora defendía que había sido mínimo, en la ofensiva de la Casa Blanca
Donald Trump llevaba apenas un mes en la Casa Blanca cuando ya había desplegado un plan de acción para avanzar a toda máquina en las detenciones de inmigrantes sin documentos. El discurso incendiario contra los “extranjeros criminales” se convirtió en órdenes ejecutivas y estas en políticas, como la de que los agentes fronterizos detengan a cualquier persona convicta por cualquier delito o facilitar las deportaciones exprés. El ambicioso plan incluía la contratación de 10.000 agentes de inmigración y la ampliación del número de centros de detención. La ofensiva exigía un aumento considerable de los recursos y la Casa Blanca acudió a la consultora McKinsey & Company para que la asesorara sobre dónde recortar.
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