Raymundo Riva Palacio - El Financiero
En la última semana, dos asesinatos han sido de alto impacto. Uno fue el de Abril Pérez Sagaón, que tiene cimbrada a la opinión pública desde que se cometió hace 10 días, y el otro fue el de Brian del Prado, que tuvo una fama efímera por su participación en un exitoso programa de TV Azteca, la madrugada del domingo pasado. Los casos están totalmente desvinculados, salvo por el método empleado en su ejecución: fueron realizados a bordo de una motocicleta, donde viajaban dos personas. La prominencia de ambos crímenes ha relegado la manera como se hicieron, que, sin ser un procedimiento nuevo, subraya la tendencia de cómo la delincuencia está empleando otras formas de ajustar cuentas de una manera rápida, sorpresiva y que les permita escapar.
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