Enrique Quintana - El Financiero
Durante mucho tiempo, en México se creó la imagen de que cualquier incremento a los salarios por arriba del crecimiento de la productividad laboral sería inflacionario.
Había una doctrina oficial que señalaba que la única forma de asegurar un crecimiento de los salarios reales era por la vía de propiciar un incremento en la productividad laboral.
Se decía que si los salarios subían por arriba de la productividad, solo propiciarían inflación, lo que anularía el incremento nominal de los ingresos de los trabajadores.
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