- ¿Le alcanzará el tiempo al presidente mexicano para entretejer narrativa y realidad?
Después de 145 conferencias mañaneras, parecía imposible que el presidente López Obrador pudiera decir algo nuevo este pasado 1 de julio. Pero, como sigue siendo el encantador (o detractor) en jefe, tenía sobre sí la atención del respetable.
Si algo sabe hacer el presidente de México, es conquistar nuevos horizontes comunicativos. Y esto no es elogio, solo constatación. Ahí, sobre el escenario, se siente a sus anchas. La plaza entregada, hasta el clima juega a su favor: el aguacero que cae unos minutos antes del mitin se apaga y asoma el sol. Ni el equipo de producción más avezado habría apostado a tanta suerte.
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