- La derrota de Syriza tiene que ver con la debilidad de la recuperación económica y el pacto de Macedonia del Norte
La derrota de Napoleón Bonaparte permitió a muchas familias nobles volver y reclamar sus tierras y tronos. Así pasó este domingo en Grecia. Después de un período de dominación izquierdista y de reproche vehemente por ser culpable de la corrupción que generó la crisis, la élite griega vuelve al poder con confianza. El ganador seguro, presidente de Nueva Democracia, Kyriakos Mitsotakis, no es cualquier arribista como lo era en su ascenso Alexis Tsipras. Hijo del primer ministro de los años noventa, Konstantinos Mitsotakis, y familiar de otros relevantes políticos griegos, Kyriakos es heredero de una dinastía política cretense que se remonta a Elefterios Venizelos. Las bolsas respiran con alivio e ilusión: es la vuelta a la “normalidad”. La restauración griega marca el fin en la larga saga de la euro-crisis.
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