- Los manifestantes aseguran que no van a rendirse en la lucha por las libertades
Entre gritos de júbilo, entraron los primeros en un goteo. Después, con más puertas abiertas, los demás. Tras horas golpeando los cristales e improvisando arietes con vallas y las propias placas protectoras que había colocado la Policía, los jóvenes manifestantes, para su sorpresa, habían tomado este lunes el Parlamento de Hong Kong y creado con ello el incidente político más grave en la excolonia británica desde su traspaso a soberanía china. Precisamente el día en que se cumplían 22 años de la devolución, para hacer la situación más sangrante a los ojos del Gobierno autónomo y los de Pekín.
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