Denise Dresser - El Siglo de Torreón
Cuando un barco está en peligro, su
tripulación suele disparar una bengala en señal de auxilio, pidiendo
ayuda. Así lo hicieron quienes comandaban el Titanic, con la esperanza de que el
Carpathia acudiera a salvar a los tripulantes a bordo de la nave que se hundía.
Así lo hizo el exsecretario de Hacienda
Carlos Urzúa con la carta de renuncia
que hizo pública y la entrevista que tan
cuidadosamente orquestó. Quiere alertar,
busca iluminar, intenta mandar un SOS
para evitar el desastre que advierte. El
iceberg contra el cual el nuevo gobierno
ya ha chocado o el cual quizás aún puede esquivar. El iceberg en el que se ha
convertido un presidente que no escucha,
un gabinete que solo aplaude, una serie
de políticas públicas contraproducentes
y una transformación que crea más hoyos en el buque, en vez de repararlos. El
capitán de la 4T acelera los motores, pero
su primer oficial le anuncia que la nave
hace agua.
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