David Ibarra Muñoz - Periódico La Jornada
Vivimos una época urgida de reordenamientos fundamentales al incumplir la promesa de mejorar el bienestar de las poblaciones y acercar la justicia económica a los principios de la democracia. En ambos terrenos, la tarea nacional parece singularmente ardua, a lo que se suma el difícil encarrilamiento simultáneo del nuevo gobierno.
En lo externo ocurren desgarramientos que nos pudiesen resultar calamitosos. Estados Unidos, hasta hace poco líder y hegemón del liberalismo o del neoliberalismo, comienza a renunciar a esa función, poniendo en jaque la base misma de la integración y la prosperidad económicas del mundo. Eso, junto a la renegociación del TLCAN, la contienda comercial con EU-China, el Brexit, la parálisis de la integración europea, la desigualdad rampante en cualquier latitud y el ocaso de las estrategias exportadoras, configuran un panorama mundial incierto, proclive a caer en crisis que ya anticipan las proyecciones del crecimiento mundial.
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