Pascal Beltrán del Río - Excélsior
Hace un mes, el 19 de octubre pasado, la incertidumbre sobre el rumbo económico de México en el próximo sexenio comenzó a manifestarse claramente en los mercados.
Primero fueron los planes de suspender las exportaciones de crudo, lo cual dejaría a Pemex sin acceso a monedas fuertes para hacer frente a su enorme deuda, que asciende a más de dos billones de pesos, 87% de la cual está contratada en dólares.
La agencia Moody’s Investors Service advirtió que el plan del nuevo gobierno de México de dar paso a un modelo centrado en la refinación generaría riesgos cambiarios y de flujo de efectivo.
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