Como Maquiavelo dedicó su opúsculo El Príncipe a Lorenzo de Medici antes de su muerte en 1492 como una forma de actuar como consejero externo sin lograr siquiera un empleo, el expresidente Carlos Salinas de Gortari convocó la semana pasada al espíritu de Maquiavelo para asustar a los ingenuos en pleno interregno de gobierno y soltar algunos consejos para el próximo gobernante mexicano.
Pero a Salinas se le escaparon los hilos del debate y prefirió salirse del conflicto: sus palabras mal citadas de lo que dijo en un seminario con el principal historiador de Maquiavelo, Maurizio Viroli, provocaron un texto aclaratorio que se escondió en la versión digital de El Universal y no se publicó en la edición impresa. Quedó así la ambigüedad de si Salinas eludió pleitos con López Obrador o prefirió el consejo al escándalo.
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