- El asesinato de la hija de una diputada, que paraliza entre llantos la sesión, evidencia el día a día sangriento del país
Jacobo García - El País
“Fue un error (...) ella era una joven limpia, estudiante y deportista”. La respuesta sonó tan indignante como el silencio habitual, pero esa fue la conclusión a la que llegó ayer el gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes, al intentar explicar el brutal asesinato de la hija de una diputada, que ha sacudido a la clase política mexicana y ha recordado el estado de putrefacción en el que se da el relevo en la presidencia.
Ojos vidriosos, pésames y rostros compungidos. El Congreso y el Senado de México parecían el jueves un tanatorio mientras los diputados y senadores asimilaban el impacto de vivir la ejecución de la hija de una compañera casi en directo cuando Carmen Medel recibió una llamada por teléfono y rompió a llorar junto a sus compañeras de bancada en plena sesión legislativa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario