lunes, 12 de noviembre de 2018

BUSCANDO A LA VIEJA TENOCHTITLÁN

  • Antaño una isla, Ciudad de México yace hoy en el lecho de un lago desecado. Un fotógrafo y un periodista organizan caminatas por la orilla imaginaria de Tenochtitlan, su antecesora azteca
Jon Martín Cullell - El País
Los clientes de la taquería El Amigo, en el centro de Ciudad de México, comen a orillas de un lago y no lo saben; el restaurante La Pancita de Jamaica, una cuadra al sur, flota sobre una chinampa. Cuesta imaginarlo, pero hace cinco siglos la capital mexicana era una isla de 14 kilómetros cuadrados sobre el lago de Texcoco y estaba hecha de una red de calles, canales y terrones flotantes de tierra. Hoy de aquello no queda nada. Los vecinos de la capital se acuerdan del lago cuando llueve y se inundan las calles. En un intento por conservar la memoria de la vieja urbe, un fotógrafo y un periodista organizan paseos por sus límites, los confines de la ciudad que fue, la orilla de Tenochtitlán.

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