Martin Esparza - Contralínea
No bastarán nueve años, ni muchos más, para borrar de la mente de todo un país las imágenes que mostraron uno de los peores abusos de poder en la historia contemporánea: militares vestidos como elementos policiales irrumpieron en las sombras de la noche el 11 de octubre del 2009, para sacar de sus centros de trabajo a los electricistas del SME (Sindicato Mexicano de Electricistas).
No se trató de un operativo para enfrentarse a peligrosos narcotraficantes o delincuentes, sino para agredir a mexicanos indefensos que por generaciones levantaron la infraestructura eléctrica en la zona centro del país y atendieron a 6 millones de usuarios.
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