- El expresidente brasileño, condenado por corrupción, discute en su celda con su equipo las estrategias políticas
“¡Buenos días, presidente Lula!”. Son las nueve de la mañana y el saludo anuncia el comienzo del día en la puerta del edificio de la Policía Federal en Curitiba, donde el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva está encarcelado desde el 7 de abril. Condenado por el caso Petrobras, su pena es de 12 años y un mes de prisión, en el supuesto de que los tribunales superiores no acepten sus recursos.
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