Rolando Cordera - Periódico La Jornada
No: no se trata de volver atrás. Los tiempos del presidencialismo autoritario y sus derivadas en el arbitraje supremo de la política y las grandes decisiones en la economía ya pasaron. Mas esta constatación, que muchos convirtieron en mantra, no nos resuelve muchos de los dilemas que tenemos que dilucidar para encontrar la salida del laberinto político y económico en que estamos.
Al finalizar el siglo, se festinó el fin del presidencialismo pero lo que se puso en su lugar, la democracia representativa pluralista y el reino del mercado, el más abierto de nuestra historia y uno de los más abiertos en este mundo de la apertura global, no ha rendido los frutos prometidos. Los postulantes de ese binomio, que no pocos confundieron con la modernidad, sólo ofrecen hoy más de lo mismo, amparados en una supuesta racionalidad económica que ha hecho de la paciencia un sucedáneo de la resignación.
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