- La revolución puso en jaque a una Francia próspera "que se aburría"
Marc Bassets - París - El País
“No vimos llegar Mayo del 68, ni tampoco lo vimos partir”, escribiría años después Maurice Grimaud, prefecto de la policía de París en la época.
La revolución, que nunca fue una revolución pero puso en jaque al Estado francés, había empezado en invierno con reivindicaciones como el acceso de los chicos a los dormitorios de las chicas en el campus universitario de Nanterre, en las afueras de la capital.
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