- El lobista Paul Manafort fue contratado por un magnate próximo a Putin a cambio de 10 millones de dólares anuales
La trama rusa no da descanso a Donald Trump. Justo cuando el FBI ha confirmado que tiene una investigación abierta para determinar si el Kremlin se coordinó con el equipo del multimillonario para derrotar a Hillary Clinton, ha salido a luz que su antiguo jefe de campaña, el lobista Paul Manafort, fue contratado por la órbita de Vladímir Putin para promocionar los intereses de su Gobierno en Estados Unidos. La revelación desbarata la defensa de Manafort, quien había asegurado que jamás había trabajado para los rusos, y estrecha el cerco sobre el presidente de Estados Unidos.
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