Luis Rubio - El Siglo de Torreón
A la memoria de Adolfo Sánchez Rebolledo. Charles Dickens, el gran autor británico que relató la enorme dislocación y empobrecimiento que representó la revolución industrial, comienza Historia
de dos ciudades con su extraordinaria perspicacia: “Fue el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría y también de la locura; la época de las creencias y también de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas. La primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo teníamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo, y nos
extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo”. La historiase repite.
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