J. BRADFORD DELONG / El País
Cuando los políticos recurren a los economistas para pedirles consejo, esperan que este esté basado en datos científicos, no en disputas académicas o asunciones políticas. Al fin y al cabo, las políticas que deben poner en marcha tienen implicaciones reales para gente real. Por desgracia, la ciencia sólida no es siempre lo que mueve el análisis político y las recomendaciones de políticas públicas.
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