Los organizadores anunciaron que debido a la mala
previsión del tiempo cambiaban el estadio Bank of America -75.000 asientos- por
el Time Warner Arena –solo 20.000
Yolanda Monge Charlotte / El País
El
presidente Barack Obama tiene la difícil labor esta noche de convencer a sus
votantes de que le den la llave de la Casa Blanca por otros cuatro años. Obama
concederá que el trabajo por hacer es ingente y que llevará “algunos años más
revivir la economía”, según extractos ofrecidos por el equipo de campaña del
presidente en Chicago. Nadie dijo que fuera “rápido o fácil”, dirá el
mandatario. “Sabed esto América: nuestros problemas pueden ser resueltos.
Nuestros objetivos se pueden lograr. El camino que ofrecemos puede ser duro
pero lleva a un lugar mejor”,explicará Obama.
Sin la
grandiosidad de hace cuatro años, sin las columnas griegas de Denver, Obama
pedirá que le tiendan la mano los más descontentos con su mandato. “”Les estoy
pidiendo que apuesten por el futuro”. El presidente dirá a los cerca de 6.000
delegados y asistentes al auditorio del Time Warner Arena que es consciente de
que no le eligieron “para que diga lo que quieren oír”. “Me elegisteis para que
os dijera la verdad”.
Como
hicieran antes su esposa Michelle y ayer el ex presidente Bill Clinton, Obama
expondrá a quien quiera escuchar dos visiones diferentes del mundo que se
decidirán el próximo 6 de noviembre.
Bajo la
inmensa presión que ejercen las malas cifras del paro –que crónicamente se ha
situado en un 8,3% y del que mañana se conocerá el dato correspondiente al mes
pasado-, Obama anunciará su objetivo de crear un millón de nuevos trabajos para
2016. También informará de la reducción a la mitad de las matrículas
universitarias en los siguientes diez años.
Obama
comparecerá en un discurso televisado en horario de máxima audiencia pasadas
las diez de la noche en la costa este de EEUU (cuatro de la mañana en la España
peninsular).
La
aceptación oficial de Obama como candidato del partido clausurará la cumbre
demócrata que desde el martes convocó a 6.000 delegados, grandes nombres del
partido y militancia de calle para escuchar los argumentos a favor de un nuevo
gobierno, enfocado en prometer un país con mejores bases sociales para impulsar
la economía y fortalecer a la mayoritaria clase media.
Bajo el
argumento de que probablemente habrá tormentas, los organizadores de la
convención descartaron los planes para que Obama hablara ante una enorme
multitud en un estadio al aire libre de 7%.000 asientos y decidieron acomodar
el evento en el recinto de la convención, que tiene capacidad para 20.000
personas.
Eso
significa que no se repetirá la masiva demostración de apoyo y entusiasmo —y
registro de votantes en el lugar— del discurso de aceptación de Obama ante
84.000 personas en 2008 en Denver. Los republicanos dijeron que los demócratas
hicieron el cambio porque el presidente no lograba colocar el cartel de no hay
entradas.
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