Muchos se sorprendieron con la aparición de Rosario Robles en el equipo de transición de Enrique Peña Nieto. Los analistas oficiosos hasta dijeron que con esta “militante” de la izquierda el presidente electo se anotaba una gran jugada política. La realidad es que Rosario Robles ya no es militante de la izquierda, tiene años cobijada por el PRI y fue empleada de Peña Nieto desde que éste era gobernador, a través de su programa de televisión en el Canal 34 de TV Mexiquense.
Con todo
y su bagaje político, su experiencia y el innegable título de haber sido
la primera mujer que gobernó la capital del país, Rosario está tan alejada de
la izquierda, desde los videoescándalos de Carlos Ahumada, como Manuel Bartlett
del PRI. Si bien su formación juvenil como dirigente del STUNAM la hizo
militar en los partidos de izquierda y llegó a ser presidenta nacional del PRD,
esa fue quizá la última etapa de Robles como izquierdista.
A partir
de que fue jefa de Gobierno del DF y se involucró sentimentalmente con Carlos
Ahumada, Rosario Robles se fue alejando cada vez más de la izquierda. Su sueño
de ser candidata a la Presidencia, auspiciado e inspirado por Ahumada (que le
ofrecía llevarla con sus millones a buscar la silla grande en 2006) fue
también el motivo de su desgracia política. Andrés Manuel López Obrador decidió
quitarla del camino, junto con Ahumada y el grupo político que habían
construido juntos, y bastaron unos videos difundidos en cadena nacional por un
payaso para echar por tierra el proyecto político de Rosario y su amigo
constructor.
Después
de aquel duro golpe, Robles tuvo la habilidad de reinventarse política y socialmente.
Apareció en varios espacios en los medios como “analista” que opinaba de los
asuntos políticos y encontró desde entonces apoyo en el gobierno del Estado de
México que la contrató para un programa de televisión llamado “Mujeres en el
Risco”, del Canal 34, de donde en buena medida se mantuvo económicamente en los
últimos años.
Después
de su expulsión del PRD se acercó políticamente al priismo y trabó una relación
personal con Peña Nieto que se reflejó en la campaña cuando Rosario, junto con
Manuel Espino, René Arce, Lía Limón y Víctor Hugo Círigo, entre otras figuras
políticas y de liderazgos sociales, crearon la asociación “Concertación
Mexicana”, que en plena campaña, el 5 de junio pasado, le organizó un evento al
entonces candidato Peña Nieto al que le dieron su voto y su respaldo.
En ese
acto, Rosario Robles encabezó la adhesión a Peña y lo recibió con un discurso
elogioso. “Es un gusto estar con el próximo presidente de México”, le dijo. Ya
desde entonces estaba trazado su regreso que ayer se concretó al designarla el
presidente electo coordinadora de Desarrollo Social en su equipo de transición.
Algunos ya la ven como la futura titular de Sedesol y es muy probable, aunque
el mismo Peña Nieto aclaró en la presentación que no necesariamente el mismo equipo
ni las mismas personas integrarán su gabinete.
El caso
es que Rosario Robles está de vuelta en la política en activo. Peña Nieto la ha
presentado como una de sus apuestas para un gabinete con una cuota de género
“políticamente correcta”. La bandera de venir de la izquierda le funcionará
políticamente a ambos, la experiencia de la ex jefa de Gobierno es innegable.
En su pasado reciente dos cosas la perdieron y la golpearon políticamente: la
ambición y el corazón. Veremos a la nueva Rosario, reinventada y priista.
NOTAS
INDISCRETAS… Gracias a todos los lectores, y a los amigos twitteros y de
Facebook por su solidaridad y apoyo, tras el incidente con personal de
seguridad del presidente electo. Siempre es bueno saber que, aunque no siempre
coincidamos o estemos de acuerdo, se defiende con todo el derecho del otro a
disentir. Abrazo fuerte y agradecido. Escalera doble y a los dados no los
paran.
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