Estrictamente Personal
Raymundo Riva Palacio / Eje Central
¿Qué
hace la CIA en México? Desde que ayudó a construir la extinta Dirección
Federal de Seguridad –México fue uno de los campos de batalla de la
Guerra Fría en los 50s y 60s-, la agencia de inteligencia estadounidense
ha mantenido una relación institucional con el gobierno mexicano, que
colaboró con ella estrechamente aún con aquellos presidentes que se
decían profundamente anti-norteamericanos, por lo que no es extraño que
sostengan una relación fluida con las áreas de seguridad mexicanas, a
las que supuestamente tienen al tanto de sus operaciones en este país.
El episodio en Tres Marías hace tres semanas, sin embargo, descubrió que
la CIA actúa a espaldas de la gran mayoría de las dependencias del
gobierno de Felipe Calderón con las que trata, y a escondidas de otras
agencias de inteligencia estadounidenses.
Lo
que sucedió en Tres Marías hace tres semanas se empieza a manejar
oficialmente como una confusión. El propio secretario de la Marina,
Francisco Saynez, matizó la confrontación inicial de los marinos con la
Policía Federal, y para neutralizar su enfrentamiento con el secretario
de Seguridad Pública Federal, Genaro García Luna, dijo que tienen
colaboración. El gobierno federal está alineado para enterrar la
historia de la balacera y reducirlo al ámbito policial, con el apoyo de
la Embajada de Estados Unidos, que también quiere el silencio. El
conflicto puede estar mediáticamente saldado, pero no puede cerrarse, al
mantenerse viva la pregunta de qué hacía la CIA en la carretera federal
a Cuernavaca capacitando a fuerzas especiales de la Marina en forma
secreta.
La
CIA guarda el más hermético de los silencios, controlando las
filtraciones en Washington, y escondiendo sus propias pugnas. Al mismo
tiempo que la CIA construía el encubrimiento a sus acciones, los
departamentos de Seguridad Territorial y de Justicia de Estados Unidos,
colaboraban con la Secretaría de Seguridad Pública Federal en la captura
del asesino del joven Fernando Martí, en California. Los
estadounidenses han tomado partido, no tanto contra la Marina, sino
contra la CIA. ¿Qué saben que no se ha dicho en México ni en Estados
Unidos sobre sus operaciones en territorio mexicano?
Tres
Marías se ha convertido en un pantano para la CIA, y en particular para
el nuevo jefe de Estación, que no termina de adaptarse a México y ya
está metido en un problema de operación. Tres de sus empleados entraron
clandestinamente a México desde Afganistán y operaban al margen del
conocimiento, incluso, de diplomáticos estadounidenses, según fuentes
con acceso a información de primera mano. Ni siquiera se hospedaban en
la ciudad de México, como lo suelen hacer, sino en Cuernavaca, por lo
que no fueron vistos en la misión norteamericana.
Qué
hacían en realidad, no se sabe. El argumento que capacitaban en un
polígono de tiro y supervisaban las prácticas, que es la versión oficial
de la Marina, es endeble. Fuentes estadounidenses dicen que los
empleados de la CIA son parte de una operación mayor en 55 bases
secretas en México donde entrenan a fuerzas especiales de la Marina en
acciones contra el narcotráfico, la guerrilla y el terrorismo. Pero el
hecho que su presencia hubiera quedado al descubierto en una acción
anti-secuestro, porque la persona retenida por tres personas que lo
liberaron sin pago de rescate describió la camioneta en la que lo
transportaron similar a la que viajaban tres empleados de la CIA y un
capitán de la Marina al día siguiente del secuestro, desató mucha
especulación en altos niveles de gobierno sobre exactamente qué estaban
haciendo, además de capacitación, en México.
Su
presencia en México es un asunto de alta sensibilidad para los dos
gobiernos. Tanta, que la versión de la confusión se podría consolidar en
la opinión pública, y lograr el objetivo de desviar la atención a las
preguntas de qué hace la CIA en México a espaldas del gobierno de Felipe
Calderón. Si el Ejecutivo quiere mantener el silencio –como ya lo hizo
la canciller Patricia Espinosa cuando le preguntaron los senadores este
miércoles-, es el Congreso el que debe pedir que los responsables del
gabinete de seguridad expliquen los pasos de esa agencia en nuestro
territorio. Si no para informarlo abiertamente, sí para saber qué
acciones son tan dañinas para la seguridad nacional mexicana, que la CIA
mantiene a sus aliados en la ignorancia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario