La
campaña electoral de Estados Unidos cedió por un día el protagonismo al
recuerdo por las víctimas de los atentados del 11 de septiembre. Once años después de aquella
tragedia, el país recordó hoy el suceso con la misma solemnidad, la misma
emoción y el mismo sentimiento de unidad y fe en sus valores que el primer día.
El paso
del tiempo le ha restado, por supuesto, espontaneidad a la celebración, que se
va convirtiendo poco a poco en una fecha más del calendario conmemorativo
oficial. Decía Woody Allen que, así como hoy podemos reírnos de los cristianos
devorados por los leones en el circo romano, también algún día haremos chistes sobre el 11-S. Pero, aún así, el recuerdo tiene un valor. Nadie
está muy afectado por la muerte de George Washington cuando se celebra su
fiesta nacional, sin embargo ese día facilita la reflexión sobre la función del
presidente.
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