En
realidad lo que el nuevo gobierno de Enrique Peña Nieto necesitaría para
financiar los ambiciosos programas de corte social que prometió en su campaña
son 400 mil millones de pesos anuales, monto que efectivamente se conseguirá
empujando una real reforma hacendaria.
Le decía
que hace poco más de una semana el presidente del Consejo Coordinador
Empresarial Gerardo Gutiérrez Candiani afirmó en el mensaje semanal del
órgano informativo de esa cúpula que la nueva administración requeriría 800 mil
millones de pesos
por año.
por año.
Estamos
hablando que la iniciativa que se envíe al Congreso tendría que recaudar 300
mil millones de pesos más que aquella que el entonces senador Manlio Fabio Beltrones envió en 2011,
y que representaba cerca de 1.2 puntos del PIB. La nueva tendrá que equivaler a
tres puntos.
La
reforma tendría que hacerse pensando en una meta trianual, es decir, que
abarque los próximos tres diciembres para aprovechar el empuje de un nuevo
gobierno, ya que la tradición es que a partir del cuarto año empieza la
declinación política del presidente en turno.
En esa
tesitura, lo que el equipo económico, que encabeza Luis Videgaray, se
está planteando para lograr recaudar esos 400 mil millones de pesos adicionales
(los primeros 400 mil millones ya los cubre el actual presupuesto), es si el
IVA vigente de 16% es el ideal.
Ya le
platicaba que de entrada se buscará avanzar en la homologación de ese 16% a
escala nacional, pero que de forma paralela se ha puesto sobre la mesa subirlo
a 18%. Asimismo, se revisa la eliminación de aquellos productos, bienes y
servicios que no deben tener tasa cero.
En el
grupo de asesores de Peña hay quienes dicen que muchos de los alimentos
que hoy tienen tasa cero debían ser gravados para evitar que ese impuesto, que
en la actualidad es devuelto a las empresas productoras, realmente entre a la
Tesorería.
Se estima
que sólo en devoluciones anuales de IVA se va alrededor de un punto del PIB.
Cerrando los huecos del Impuesto al Valor Agregado, con medidas como la
eliminación de la tasa cero a la mayoría de los comestibles, se daría un primer
paso hacia la eficiencia recaudatoria.
Con la
tasa cero, exenciones y regímenes especiales del ISR se impide que el sistema
tributario sea eficiente, al tiempo que se fomenta la elusión y evasión fiscal.
Se cree
que sólo ajustando el ISR y quitando la tasa de la frontera se podría ganar
poco más de un punto del PIB.
En cuanto
al ISR, frente a los requerimientos de capital para soportar los proyectos de Peña
Nieto es que no se debe bajar a 29% el año próximo y menos a 28%
posteriormente. La recomendación es mantenerlo en 30% y empujar un régimen
especial para pymes.
Que las
pequeñas y medianas empresas paguen un porcentaje sobre ventas y que tengan la
libertad de irse a un régimen general, si así les conviene. Con estas medidas
se podrían incorporar a muchas empresas que hoy están en la informalidad.
Otro
aspecto que se propone es revisar los actuales regímenes existentes, porque hay
algunos que ya no tienen razón de ser, pero que por temas históricos y políticos
subsisten con el consecuente daño a la economía del país.
Por
concepto de regímenes especiales, el erario deja de ingresar anualmente otro
punto del PIB.
Son no
más de siete regímenes que habría que revisar, siendo el del transporte y
abasto los más importantes. Quizás en algunos casos ni siquiera sea necesario
eliminarlos, pero sí ajustarlos
Mercedes
Benz
Mercedes
Benz es otra que ya empezó a sondear la instalación de una planta armadora de
autos en México. Trascendió que la firma que recién asumió aquí el ejecutivo
español Pedro Tabera se dio a la tarea de buscar posibles ubicaciones.
Por lo
poco que trascendió, los germanos pretenden producir el nuevo modelo Clase A.
Curiosamente ese vehículo iba a ser ensamblado en nuestro país hacia 1998, pero
la compañía optó por hacerlo en Brasil.
Tres años
después se fueron de esa nación y ahora se ve a México con fuertes
posibilidades. Mercedes Benz inició la fabricación de camiones a principios de
esa década y hasta ahora sólo tiene en Puebla una planta de blindaje.
Pierde
Apple
Resulta
que iFone es otra empresa que mantiene un litigio con Apple por la marca iPhone
y ya le ganó el caso tanto en el IMPI, que dirige José Rodrigo Roque,
como en juzgados federales.
Hace
varios meses le conté del caso de Mobile Office, de Miguel Osio, que
incluso hizo extensiva su demanda a Telcel, de Daniel Hajj, y
Telefónica, de Francisco Gil, no sólo por la marca, sino por los
servicios de telecomunicaciones asociados.
Ese caso
sigue litigándose. El de iFone, de Antonio Treviño, es diferente al de
Mobile Office porque ellos fueron demandados por la poderosa multinacional que
creó Steve Jobs. Se oponían al uso de la marca en servicios de call
center.
Mulegé y
Vizcaíno
Y si de
litigios se trata, Bancomext enfrenta uno por 23 millones de dólares que le
impusieron las mineras Mulegé y Vizcaíno.
Resulta
que el banco que comanda Héctor Rangel Domene les vendió en 2006 los
bienes de Minera Caopas, activos que asumió tras de que se declarara en
suspensión de pagos en 1993.
Sin
embargo, la compañía de Armando Santana liquidó sus adeudos en 2005 y un
juez de Saltillo canceló las garantías, cosa que nunca se notificó a Mulegé y
Vizcaíno, y cuyos activos tampoco le entregaron.
Hace unas
semanas el Juez 50 de lo Civil del DF canceló la venta a favor del Bancomext y
condenó al banco a devolver el pago.
Mexicana
va
Va a ser
hasta la próxima semana cuando la gente de White & Case se reúna con la
juez del concurso de Mexicana y con la directora del Ifecom.
Lo que sí
ha habido son cruces de llamadas telefónicas entre Vicente Corta,
Edith Alarcón y Griselda Nieblas. La jueza de hecho pidió unos días
para terminar de revisar el expediente, lo que sucederá esta semana.
Le puedo
adelantar que es muy posible que en la siguiente la juzgadora dé posesión al
nuevo administrador, José Luis Stein.
También
es factible que para finales de este mes pudiera relevarse a Gerardo Badín como
conciliador. Le adelanté que ya suena Fernando Flores, ex director de la
aerolínea.
FEMSA
mueve
Tras la
compra de Santa Clara a Servando González, Coca-Cola se apresta a
incursionar fuerte en la producción de lácteos, rubro al que había ingresado en
marzo del año pasado con la compra de Industrias Lácteas de Panamá. Pocos lo
saben, pero el énfasis de la multinacional que preside aquí Brian Smith y
sus embotelladores estará más que en la leche en la producción de yogurt,
considerada “la bebida del siglo”.
Aunque
Santa Clara descuelga de Jugos Del Valle, que dirige Alejandro Malagón,
el timón operativo lo va a llevar directamente un ejecutivo de FEMSA. Se habla
posiblemente de Héctor de la Barreda, quien justo lleva la operación de
Panamá.
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