SERGIO
SARMIENTO / REFORMA
Jaque
mate
"Un
recién egresado de la Universidad recibe un sueldo similar al de un obrero en
1976."
Miguel
Reyes
El 24 de julio se publicó un artículo de Verónica
Gascón en el periódico Reforma que señalaba que los profesionistas ganan hoy lo
que los obreros en 1976. La nota citaba un estudio del Observatorio del Salario
de la Universidad Iberoamericana de Puebla e incluía una entrevista con Miguel
Reyes, el coordinador de la institución.
De
acuerdo con este estudio, el salario promedio de un egresado de licenciatura de
entre 22 y 30 años de edad es actualmente de 6,900 pesos mensuales. Los
abogados reciben 3,473 pesos en promedio, los contadores 3,929, los
administradores de empresas 5,653 y los arquitectos 8,628 pesos.
El mismo
día otro artículo, de Ulises Díaz, señalaba que la maquila tiene bajos
salarios. Citando datos del Inegi, el artículo apuntaba que en abril de este
2012 "el salario de los establecimientos maquiladores fue de 8,525 pesos
en promedio, un incremento casi nulo si se compara con los 8,471 pesos del mismo
mes de 2011". En el largo plazo es más claro el estancamiento del salario
de las maquiladoras, añadía el artículo. "Entre 2008 y abril de 2012, el
salario de la industria maquiladora apenas aumentó 0.06 por ciento en promedio
anual, muy por debajo de la inflación de 4 por ciento anual del período."
Las dos
notas ofrecen un panorama de la situación del mercado laboral y de los salarios
en nuestro país. Es interesante que los sueldos de las maquiladoras se
mantengan estancados, pero lo que más sorprende es que se encuentren
significativamente por arriba -sí, arriba-- de los de los graduados
universitarios.
Durante
mucho tiempo un título universitario fue en nuestro país un pasaporte a la
clase media. Hoy las cosas son distintas. Una licenciatura no garantiza la
obtención de un empleo y mucho menos en el campo de estudio de un graduado.
Ante la imposibilidad de obtener trabajo en algo relacionado con su
especialidad, y frente a los bajos salarios que se ofrecen en los pocos puestos
disponibles, algunos profesionales terminan manejando taxis o trabajando de
vendedores, secretarias o recepcionistas.
Hoy un
graduado universitario reciente gana menos que un trabajador de maquiladora.
Esto es consecuencia de una política pública que durante mucho tiempo ha privilegiado
la educación superior y que ha encauzado fuertes cantidades de dinero a las
instituciones universitarias. En términos de las necesidades del país, México
gasta mucho más en las universidades que en educación preescolar o básica. Un
resultado ha sido disminuir la calidad de la instrucción que reciben los niños.
Por otra parte se ha inundado el mercado con egresados universitarios, lo que
ha deprimido los salarios profesionales.
Este
verano decenas de miles de jóvenes han sido rechazados de las universidades
públicas. Un movimiento de rechazados ha tomado forma, como todos los años,
para exigir más lugares en estas instituciones. Pero la simple expansión de las
plazas en las universidades no resuelve el problema de fondo. Si bien persiste
el sueño de que una licenciatura es una garantía de una vida de prosperidad en
el futuro, la saturación de la mayoría de los campos profesionales impide que
el sueño se vuelva realidad.
Por lo
pronto un joven tiene mejores posibilidades de empleo, y puede aspirar a un mejor
salario, si se prepara para trabajar en una planta maquiladora que si insiste
en obtener una licenciatura.
LA
BANDA 2.5
Joaquín
Vargas afirma que el secretario de Comunicaciones condicionó la renovación de
las concesiones de la banda de 2.5 gigahercios a que la periodista Carmen
Aristegui se disculpara públicamente de sus afirmaciones acerca del presunto
alcoholismo del presidente Calderón. El secretario Pérez Jácome ha respondido
que "al contrario, él (Vargas) amenazó que iba a decir eso, y se le dijo
claramente que era mentira". Ni la acusación ni la respuesta son
triviales.
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