lunes, 13 de agosto de 2012

PARAÍSOS FISCALES


La falta de regulación sobre el movimiento global de capitales ha permitido que sea uno de los negocios más lucrativos de las instituciones financieras.
Enrique Del Val Blanco  / Excelsior
Una de las mayores causas de la desigualdad creciente en el mundo son los recursos desviados hacia los llamados paraísos fiscales, ya que no pagan ningún tipo de impuesto en el país donde se origina dicha riqueza.
Es creencia popular que los paraísos fiscales son pequeñas islas del Caribe u otras zonas con nombres desconocidos como Nauru, la isla-nación más pequeña del mundo, que por cierto envió atletas a las olimpiadas. En realidad podemos decir que países como Suiza, Singapur e incluso Estados Unidos constituyen paraísos fiscales. La falta de regulación sobre el movimiento global de capitales ha permitido que sea uno de los negocios más lucrativos de las instituciones financieras, sobre todo de los principales 50 bancos, mismos que, según un estudio de la Organización No Gubernamental Tax Justice Network, manejan al menos 100 mil millones de dólares cada uno.
El estudio, publicado el pasado mes de julio, contiene una riqueza de datos impresionante. Tomando en cuenta la dificultad del tema, lograron obtener información de diversas fuentes y nos dicen que los recursos depositados de manera secreta en los paraísos fiscales están entre 21 y 34 billones de dólares sin incluir propiedades inmobiliarias, yates y colecciones de arte.
Las declaraciones de los dirigentes de las principales naciones, léase el G20 por ejemplo, no han provocado la menor mella en este escandaloso manejo de riqueza que no paga impuestos. En su reunión de abril de 2009, en Londres, declaró formalmente “finalizada la era del secreto bancario”. Para esa misma fecha la OCDE tenía una lista negra de cerca de 80 paraísos fiscales. La mayoría de éstos continúa con el negocio sin importar las consecuencias, pues hasta ahora no ha habido alguna seria, cuando mucho se les aplica una multa.
Este manejo de recursos tan cuantiosos, fundamentalmente por parte del sistema bancario internacional, fue una de las causas de la crisis financiera de 2008 que lo único que produjo fue un incremento de la desigualdad, derivado del rescate multimillonario a los bancos, con cargo a quienes sí pagan impuestos. Durante toda la crisis no hubo ni la menor mención al dinero que se resguarda en los paraísos fiscales.
Todo esto se ha complicado ahora con el descubrimiento del manejo ilícito de la tasa Libor y, sobre todo, con el lavado de dinero del banco HSBC por parte de los cárteles de la droga mexicana en Estados Unidos, país convertido en el paraíso fiscal de los mexicanos, sin que hasta la fecha alguna autoridad de los ambos países lo impida. ¿En qué acabará todo este manejo ilícito de recursos? Seguramente en una multa multimillonaria y así todos quedan contentos: los capos y el banco, quienes seguirá operando y buscando la forma de, en algunos meses, continuar con el negocio.
Los gobiernos brasileño y argentino han lanzado una campaña internacional para acabar con los paraísos fiscales, que no benefician a nadie o mejor dicho benefician al uno por ciento de la población mundial. Esperemos que más países se unan a esta propuesta que llama a combatir no sólo los ingresos ilícitos, sino también la desigualdad.
En el estudio mencionado anteriormente se informa que en 2011 existían 29 mil personas en el mundo que tenían una riqueza mayor a los 100 millones de dólares cada una. Otro dato significativo es que a finales de 2010 los 50 principales bancos privados del mundo se manejaban en paraísos fiscales de manera directa o a través de sus fundaciones más de 12 billones de dólares.
¿Qué esperan los gobernantes de los principales países para poner orden a tan sólo una mínima fracción de la población mundial, causante en muchos casos de la inestabilidad reinante en varias partes del orbe? ¿A qué le temen? ¿Se confirma con ello que sus cargos son en parte debidos a los apoyos para sus campañas políticas? Resulta increíble que en el siglo XXI, con lo que ha pasado y con lo que se conoce sobre la actuación de los banqueros, las autoridades se rehúyan a ejercer su poder político y acabar con los paraísos fiscales tan dañinos para el resto de la población.

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