La imposibilidad, por ley, de divulgar investigaciones y sanciones a intermediarios financieros, tiene atadas de pies y manos a las autoridades para lograr una regulación más efectiva en México. El caso de HSBC fue sólo un ejemplo.
La
sanción más grande aplicada a un intermediario en el sistema financiero
mexicano la protagonizó la filial del banco HSBC, uno de los actores
financieros más importantes del mundo. La Comisión Nacional Bancaria y
de Valores (CNBV) anunció el pasado 25 de julio una sanción de 369
millones de pesos (mdp) para la filial de la institución inglesa, por
serias deficiencias en sus controles de prevención de lavado de dinero.
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