Signos y Señales
-No ha habido consensos
-Revisar la estructura tributaria
-Federalismo fundamental
Se
ha vuelto un lugar común hablar de las reformas estructurales, de su
necesidad, sin embargo no se han dado los consensos que nos permitan
concretarlas y hay algunas como la fiscal o hacendaria, que siguen
siendo deseadas por todos, pero pendientes aún. Además de que deben
formar de una reforma integral que incluya el gasto público, mayor
transparencia, mejor rendición de cuentas, con instancias de
fiscalización fortalecidas, autónomas y de ámbito nacional, con
participación ciudadana.
En
los últimos años se ha insistido en señalar que la falta de acuerdos
políticos la ha inhibido. Sin embargo quizás lo que ha faltado es una
estrategia que permita llegar a esos acuerdos, que todos paguemos parte
de la misma y para que la queremos.
Propuestas han sido muchas a través de los años, algunas mejores que otras. No hay nada nuevo bajo el Sol.
Lo
cierto es que nunca se han dado los consensos y lo que para unos es la
reforma, para otros, no. Desafortunadamente muchas veces se han
planteado reformas “para que las pague mi compadre”.
Debemos
definir que estructura tributaria queremos, si por el lado de la
tributación indirecta o por el lado de los impuestos directos, o una
mezcla. Se ha hablado de revisar los gastos fiscales, sin embargo por
algo no se ha pasado del dicho al hecho.
Necesitamos
la reforma hacendaria para tener más recursos, sostener la estabilidad
macroeconómica, contar con más gasto de inversión en infraestructura y
más recursos para el gasto social. La deuda no es opción, sino ingresos
fiscales sanos.
Nuestra
reforma fiscal requiere de una estructura tributaria progresiva,
equitativa, sencilla, fácil de administrar, viable políticamente,
descentralizada y muy federalista. Los comisiones fiscales de organismos
empresariales como COPARMEX y hoy el CCE, han insistido en la
simplificación, la seguridad jurídica, el fin de los cambios cotidianos.
Por ejemplo un tema coincidente es de crear un nuevo ISR,
desapareciendo el IETU, etcétera.
Por ello, recuperemos algunas de las características de nuestro sistema tributario, que ya he comentado en este espacio:
• La
carga fiscal más alta en la OCDE es la de Dinamarca con 48.1 % de su
PIB, mientras que la de México – incluyendo seguridad social e ingresos
petroleros- es la menor con 17.4 %. Sin ellos nos quedamos con 9 %.
Las de Argentina y Brasil son de 31.4 % y 32.6 % respectivamente.
• La
dependencia de los ingresos provenientes del petróleo es alta, va del
38 al 40 %, mientras que en Chile, Colombia, Perú y Venezuela apenas su
principal producto aporta entre 10 y 18 %.
• Nuestra
estructura tributaria es muy regresiva, ya que los impuestos
indirectos, el IVA y los IEPS, representan más de la mitad de la
recaudación, lo cual contrasta con el promedio OCDE, donde el peso lo
tiene el ISR a las personas físicas, aunque con un IVA dinámico.
• Ha dicho la OCDE que una “mayor dependencia de los impuestos indirectos puede acarrear que el sistema tributario sea más regresivo”. Sin comentarios.
• En
lo tributario podemos decir que vivimos en un monumento al centralismo
tributario. No se han fortalecido las facultades tributarias de las
entidades federativas, como si lo han hecho Brasil y Argentina que
incluso crecen más que nosotros.
• Sin restar seguridad social, el Gobierno Federal se queda con el 79. 6 % de los ingresos tributarios, y ¡sólo deja el 2.4 % a estados y municipios!
• En
ello tiene que ver la distribución de las potestades tributarias.
Nuestras gobiernos subnacionales sólo pueden cobrar impuestitos de bajo
potencial recaudatorio como el hospedaje, anuncios, autos viejos,
nóminas y ahora una tenencia deteriorada en su base.
• En
Brasil las facultades impositivas se distribuyen de manera diferente,
46 % y 27.3 % respectivamente; en Argentina 63.9 % y 14.7 %; en los
socios federales de la OCDE los promedios son de 53.6 % y 24.4 %.
• Incluso
el grado de centralización en los países unitarios de la OCDE es menor,
con 63.5 %. En Chile por ejemplo, la concentración de facultades es de
86 %.
La
necesidad de lograr una Reforma Fiscal condensada es urgente. Además de
reformar también el Sistema Nacional de Coordinación Fiscal,
transformándolo en un Sistema Nacional de Coordinación Hacendaria.
*Profesor
de Finanzas Estatales en la UNAM. Ha sido Titular de la UCEF y
Secretario de Finanzas de Oaxaca. También Presidente del Colegio
Nacional de Economistas.
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