jueves, 14 de junio de 2012

NO NOS EQUIVOQUEMOS

 Francisco Suárez Davila / El Universal
La elección del 2012 no es una elección más, tiene una gran importancia para el futuro del país. Ocurren grandes cambios sistémicos en el mundo, cambios de época. La crisis de 2009 ha propiciado una nueva ola de inconformidad y de cambio protagonizada por nuevos líderes, intelectuales y los jóvenes del norte de África, Europa o Wall Street. Esto se contagia.
El debate reciente fue un gran avance. ¿Qué opciones se presentaron a los ciudadanos? Josefina puede al fin tener ganancia personal, estar en la lucha por el segundo lugar, pero como en toda su campaña la democracia pierde. En su argumentación vulgar acude al lodo. ¿Cómo puede atacar ahora a la maestra Gordillo, quien tuvo como subsecretario a su yerno, obviamente derivado de una alianza electoral? Corre el riesgo de chocar porque conduce con la atención puesta en el retrovisor hacia el pasado del PRI. No repara en que dos de los programas que tanto festeja son del PRI: el Infonavit y Oportunidades, al que sólo le cambiaron de nombre.
Critica al PRI por oponerse a las reformas estructurales, pero todas las importantes que rigen son su legado: el adelgazamiento del Estado, la apertura externa, el TLCAN, el sistema de pensiones, la autonomía del Banco de México. Beltrones le entregó en bandeja una reforma fiscal que homologaba el IVA; su Legislatura la descartó en favor de un subsidio regresivo electorero para colegiaturas. Otras no salieron por la falta de liderazgo de un gobierno errático y su propio ausentismo.
No todo lo viejo es malo. Para el futuro, sus propuestas representan continuar con las mismas políticas del estancamiento estabilizador e inseguridad nacional.
AMLO actuó en el debate con gran civilidad. Fue una sorpresa. Ojalá con esa sensatez se comprometa a respetar el voto electoral y no provocar confrontaciones peligrosas. Evidenció que no tiene una estrategia económica. Su camino al paraíso, de crecimiento de 6% anual se derrumba, porque no tiene sustento de ingresos. Simplemente no puede generar 800 mil millones de pesos sin aumentar o crear impuestos. Tampoco tiene política energética, sus recetas son bajar el precio de la gasolina ampliando aun más un subsidio regresivo de más de 200 mil millones de pesos, con lo que podrían financiarse cinco programas Oportunidades. Construir cinco refinerías, cada una cuesta 10 millones de dólares, ¿cuánto tiempo requiere? ¡Todo sin pies ni cabeza! Si se derrumba su política fiscal también se derrumba su política social. Más crecimiento y más gasto, sin ingreso, igual a crisis.
Peña fue el único (entre los tres principales) que se ciñó a los temas e hizo propuestas concretas en cada uno. Su objetivo: que ganen más los mexicanos. Consolidar la democracia produciendo resultados, ampliando la participación ciudadana, creando una comisión anticorrupción, recuperando el prestigio internacional, diversificando las relaciones hacia Asia. Crear una seguridad social universal, eliminar la pobreza extrema, impulsar el campo para reducir precios de alimentos.
Ahora nos enfrentamos a nuevos retos. Crispación social. Se incita a la violencia, que provoca violencia. La irresponsable presentación de la película sobre el asesinato de Colosio, con apoyo gubernamental “artístico”. Valioso, como es un movimiento juvenil, idealista y propositivo de ideas de cambio, no debe dejarse capturar por intereses turbios de tal suerte que los remedios resultan peor que la enfermedad. Si el postelectoral se complica —esperamos que no— ¿qué gobierno garantizará el orden? La agenda inicial de cualquier nuevo gobierno podría complicarse. Nuestro país no tiene tiempo que perder ni se merece esto. 

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