Los dirigentes europeos del G-20 preparan la cumbre de México por videoconferencia
Luis Doncel Bruselas / El País
A solo
dos días de unas elecciones que amenazan con hacer explotar la unión monetaria,
Europa baraja las reformas
necesarias para salvar el euro. Pero mientras el médico termina de decidirse por
la medicina, las dosis y los plazos, el enfermo corre el riesgo de quedar
desahuciado. El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, convocó este
viernes una videoconferencia con los líderes de Alemania, Francia, Reino Unido,
Italia y España para preparar el G-20 del próximo lunes y martes en Los Cabos,
al oeste de México. Quedan dos semanas para la cumbre en la que Los Veintisiete
deberán presentar un plan creíble contra la crisis.
Hace
tiempo que Bruselas insiste en señalar el camino para salvaguardar al euro de
futuras embestidas: la unión bancaria y fiscal. Hoy lo repitió el comisario de
Asuntos Económicos, Olli Rehn. El finlandés pidió avanzar en la integración,
pero quitó esperanzas a los que confían en unas reformas rápidas. "deberían
ayudar a reinstaurar la confianza de los mercados, pero los inversores deben
dar tiempo a Europa", dijo en una conferencia organizada en Bruselas por
Goldman Sachs.
Rehn
aseguró que una mayor integración convencería a los inversores de que la unión
monetaria es un proyecto irreversible y de que el euro no fracasará, sino que
se hará más fuerte.
"Soy consciente de que los mercados se mueven rápido. Pero nosotros
perderemos el proceso de integración si perdemos a los ciudadanos",
aseguró, en una clara mención a las resquemores que en los países más ricos de
Europa levanta la idea de asumir riesgos para evitar el desastre de sus socios
del sur.
Mientras los líderes arrastran los pies detrás de
una crisis que parece interminable, Bruselas se muestra incapaz de empujar a
los Gobiernos en busca de una solución. Basta como ejemplo la reforma del
sector financiero presentada por la Comisión hace la semana pasada. La
propuesta, que ni siquiera incluía un organismo de resolución común para toda
la eurozona, se presentó como una cura para crisis futuras, pero no ofreció
ninguna clave para luchar contra la que recorre buena parte del continente.
"La
unión fiscal y monetaria es imprescindible. Los líderes tendrán que
comprometerse a lograrlo en la próxima cumbre. Pero estas medidas, pensadas
para el largo plazo, no son suficientes. El Banco Central Europeo es el único
con poder para solucionar los problemas a corto plazo", resume André
Sapir, del Instituto Bruegel. Sapir reclama que la reunión de finales de junio
no incluya solo declaraciones de intenciones, sino medidas concretas con un
calendario de actuación.
Las dos
próximas semanas prometen emociones fuertes. Con los mercados presionando sobre
España e Italia, los líderes de las mayores potencias del planeta se verán las
caras el lunes y martes en México. Todo apunta a que ahí se acentuarán las
presiones de EE UU y otros países sobre la canciller alemana para que tome
medidas más decididas contra la crisis.
Angela
Merkel dará la batalla. "Alemania no tiene recursos
ilimitados para sacar por sí sola a Europa de la crisis", dijo solemne el jueves en
el Bundestag. Más tarde llegarán las reuniones del Eurogrupo, del Ecofin y el
encuentro de Merkel, François Hollande, Mario Monti y Mariano Rajoy en Roma.
Las negociaciones previas servirán para cocinar el acuerdo que debe salir el 28
y 29 de junio. Entonces se verá si Europa ha encontrado definitivamente la cura
al virus con el que se ha infectado o continuará en la UVI hasta nadie sabe
cuándo.
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