Esteban Rojas Hernández / El Financiero
La
principal economía del mundo presenta señales preocupantes de debilidad en su
sector externo, lo que
de profundizarse, contribuiría a reforzar a las fuerzas construccionistas
predominantes en los actuales momentos. Esta situación, dificultaría también
suavizar los efectos de las políticas de austeridad aplicadas en algunas
naciones y la instrumentación de nuevas medidas tendientes a darle un mayor
énfasis a la recuperación económica y del empleo.
En el
pasado abril, las compras al exterior de los Estados Unidos experimentaron
un caída de 1.72%, dejando atrás un máximo histórico de adquisiciones
registrado un mes antes. La pérdida de la capacidad de compra se puede ir
disminuyendo todavía más, en la medida que se diluyen los efectos de los
estímulos económicos y pierde vigor el mercado interno. Esta situación, es
particularmente grave, dado que en el horizonte no hay una nación o grupo de
ellas, capaz de absorber las mercancías que ya no pudiera adquirir el principal
socio comercial de nuestro país.
Las
ventas al exterior de los Estados Unidos alcanzaron en marzo un cifra récord,
aunque en abril, presentaron también un baja de 0.83 %. Es probable que en los
próximos meses se extienda su desaceleración, sobre todo de persistir la
fortaleza del dólar, lo que le resta competividad a su sector externo. Este
proceso se podría reforzar por la recesión económica en Europa y en caso de que
se mantenga un menor dinamismo en países como China.


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