Antonio
Reyes / El Semanario Sin Límites
En medio
de un relativo caos sobre la información de las disposiciones de las
autoridades españolas, de la Unión Europea y de los organismos financieros internacionales,
se ha agudizado adversamente el devenir de la crisis económica de Europa y de
Estados Unidos. Tal caos nadie podría asegurar si se debe al desacierto o al
desconcierto que prevalece cuando se presenta una emergencia financiera,
especialmente cuando se ha dejado que la crisis gobierne las decisiones, en
lugar de que las decisiones gobiernen a la crisis.
En efecto, con el “¡Pregúntenme a mí!” del Presidente Rajoy (El País, edición electrónica, 7 de junio de 2012) se ha desautorizado al Partido Popular y a su mismo Gobierno para informar del estado que guardan los bancos españoles y de los montos de las necesidades para su capitalización. Con este exabrupto, se ha tratado de poner orden en los mensajes contradictorios que fluyen desde hace un buen tiempo y que han restado credibilidad a la información oficialmente difundida.
En efecto, con el “¡Pregúntenme a mí!” del Presidente Rajoy (El País, edición electrónica, 7 de junio de 2012) se ha desautorizado al Partido Popular y a su mismo Gobierno para informar del estado que guardan los bancos españoles y de los montos de las necesidades para su capitalización. Con este exabrupto, se ha tratado de poner orden en los mensajes contradictorios que fluyen desde hace un buen tiempo y que han restado credibilidad a la información oficialmente difundida.
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