Peniley Ramírez - Sonora Presente
Tras el accidente en el que murieron 14 personas, varios medios informaron que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) alertó durante años sobre fallas en la planeación y la construcción de esta obra. Analicé 14 auditorías y encontré detalles que amplían los hallazgos de mis colegas.
Estas auditorías tienen en común puntos esenciales para entender qué pasó con ese proyecto: determinan que hubo mala supervisión, mala planeación, pagos en exceso y la sustitución de rieles por otros menos resistentes.
Comencemos en 2019, con la primera auditoría realizada al Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, pocos meses después de que el proyecto fue creado por decreto. Allí se explica que deben coordinarse muchas instituciones y que ello será un reto. La siguiente auditoría determinó que una parte clave era la “corrección de la curvatura y la pendiente y la conexión al puerto de Salina Cruz”. La ASF advirtió que faltaban controles que garantizaran la calidad del proyecto. Entre las recomendaciones, la ASF incluyó que se definiera cómo se comunicarían y coordinarían las 23 dependencias involucradas en la obra.
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