Con México en la mente
Héctor Sánchez Gutiérrez - El Siglo de Torreón
La relación binacional México-EUA es un eje estructural del desarrollo nacional mexicano y, al mismo tiempo, un espacio permanente de fricción estratégica. La interdependencia económica, la integración productiva y la vecindad geográfica conviven con tensiones derivadas del uso de aranceles como instrumento de presión, la expansión de la delincuencia organizada transnacional y la creciente securitización de la agenda bilateral. "En este contexto, una posición pragmática exige anticipar escenarios, identificar señales tempranas de oportunidad o deterioro y articular políticas que preserven el desarrollo nacional sin erosionar la estabilidad regional".
Enfrentamos una coyuntura crítica caracterizada por una integración económica profunda pero vulnerable, un entorno interno de violencia estructural y una relación bilateral que transita de la cooperación funcional hacia una lógica de condicionalidad estratégica. Nuestro desarrollo nacional depende del acceso preferencial al mercado estadounidense; "nearshoring" y relocalización industrial; flujo de inversión extranjera directa; y estabilidad en cadenas de suministro críticas.
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