- El comercio de petróleo entre Pekín y Caracas prescindía del dólar
- En un claro desafío a la histórica hegemonía del 'billete verde'
- Esto ha podido precipitar la actuación de Trump en Venezuela
Mario Becedas - Vicente Nieves - elEconomista.es
De forma paralela a la captura casi de película de Nicolás Maduro por parte de EEUU bajo cargos de narcoterrorismo discurre el hilo del petróleo. A nadie se le escapa que detrás de la actuación de la Administración Trump hay también intereses petroleros. Venezuela ya no produce ni de lejos lo de antaño, pero aun así sigue siendo un punto estratégico crucial que Washington quiere tener controlado. Ya no solo se trata de las amplias reservas petroleras que sigue teniendo el país o del potencial que estas bolsas de recursos suponen para las grandes empresas de EEUU. Al no estar alineada con Washington, la Venezuela de Maduro participaba de un comercio petrolero -esencialmente con China- en el que habían dejado de tener cabida los dólares. Esto suponía un desafío tal a la arquitectura hegemónica de los petrodólares instaurada por EEUU hace décadas, que habría precipitado la acción de Trump.
El resumen es muy simple: una Venezuela acorralada por los embargos y sanciones de EEUU y muy necesitada de ingresos se echó en brazos de una China que presenta pocos miramientos a la hora de acaparar materias primas, especialmente petróleo. De los aproximadamente 900.000 barriles al día que produce Venezuela, el grueso va a parar a China. El pasado septiembre, el 84% del petróleo venezolano exportado se destinó al gigante asiático, ya sea directa o indirectamente.

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