- Contrario a su origen, hoy el amparo no protege al ciudadano, sino a los servidores públicos.
Rosario Guerra - El Financiero
La reforma a la Ley de Amparo lesiona los derechos humanos, su progresividad y su protección a la población, bajo el supuesto de evitar evasión y elusión fiscal, delincuencia organizada, frenar obras o políticas públicas en perjuicio del interés social, alegan los morenistas. Disfrazaron la retroactividad para aplicarla en los procesos en curso y de nuevo faltaron a su palabra de que la retroactividad no se aplicaría por ser inconstitucional.
Contrario a su origen, hoy el amparo no protege al ciudadano, sino a los servidores públicos. Al quitarse la suspensión, provisional o definitiva, al dejar que el juez valore de antemano su procedencia, se viola el interés legítimo y se aplica el interés jurídico erróneamente, con el llamado “interés social” que define la propia autoridad, y se deja de proteger a los gobernados de los abusos de autoridad, sin que esta tenga responsabilidad alguna.
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