Peniley Ramírez - Sonora Presente
Era 1903. Francisco Bulnes, un jurista muy reconocido entonces, escribió que Porfirio Díaz debía reelegirse, por sexta vez, para que “complete su obra”. Más de un siglo después, la semana pasada, la vocera de la Universidad Veracruzana (UV) me dijo que el rector, Martín Aguilar, había solicitado una prórroga de cuatro años para “terminar sus proyectos pendientes”. La referencia porfirista en este proceso de quedarse de manera irregular frente a la UV no es casual. Habla del clima que vive esa comunidad.
En chats de estudiantes y profesores, circulan memes de Aguilar relacionándolo con Díaz y otras figuras autoritarias. “Queremos un rector, no un dictador”, dice un meme. Y esto refleja una crisis profunda en la UV.
La semana pasada, para mi primera columna del caso, entrevisté a la vocera de la UV. Me dijo que el rector “cumplió 65 años en julio”. Días después, Walter Ramírez, reportero de Xalapa, me dijo que ella me mintió. Y él tenía razón. Obtuve el acta de nacimiento y CURP de Aguilar. Nació el 23 de julio de 1958 en Minatitlán, Veracruz. Este dato, también incluido en su currículo, no es menor. Que el rector tenga 67 años confirma que no cumple un requisito básico para liderar la UV: tener 65 años o menos al comenzar su segundo encargo.
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