Serpientes y Escaleras
Salvador García Soto - Expreso
A unos días de que se cumpla un año del estallido de una guerra intestina entre los narcos del Cártel de Sinaloa, el productivo estado del occidente mexicano registra pérdidas multimillonarias en sus ingresos, su actividad económica, además de la dolorosa pérdida de vidas humanas, desapariciones, desplazados de sus comunidades y una sensación de violencia y anormalidad que afectó la vida de los ciudadanos de esa entidad.
El próximo 9 de septiembre se cumplen 365 días de que estalló el enfrentamiento armado entre las facciones de Los Mayitos y Los Chapitos, que convirtieron a Culiacán y sus alrededores, además de Mazatlán y Los Mochis, en escenario de cruentas batallas por el control de la mermada organización criminal que comenzó a derrumbarse tras la captura de Ismael "Mayo" Zambada por parte de los Estados Unidos.
Un año transcurrido entre la incapacidad, la indolencia y la indecisión de los gobiernos federal y local para poner fin a esta guerra narca que les robó la paz y la tranquilidad a los sinaloenses y que provocó un derrumbe de su pujante economía. Fue el 9 de septiembre cuando los primeros combates sucedieron en Culiacán, que a partir de entonces se volvió una ciudad con miedo, donde sus habitantes tuvieron que refugiarse en sus casas y suspender o modificar sus hábitos y actividades cotidianas por temor a verse envueltos en un fuego cruzado, un asalto o un asesinato.
No hay comentarios:
Publicar un comentario