José Antonio Rojas Nieto - Periódico La Jornada
Estimados lectores solicitan explique mi preocupación por el pasivo total de Pemex. Sí, el resultado de sumar deuda documentada, deuda de impuestos y derechos, deuda a proveedores, pasivos por arrendamiento y pasivo laboral, cuyo pago virtual deja a Pemex sin activos.
Además –ejemplifiqué–, saldar sus pasivos totales supondría entregar también casi 70 por ciento de los activos de la Comisión Federal de Electricidad. Eso en sí mismo es terrible.
Es cierto –me acotan– que esto no es novedad en Pemex, ni exclusivo de este gobierno, pero sí podemos notar que de 2019 a 2023 hubo movimientos internos en las condiciones financieras de Pemex que –por decir lo menos– preocupan.
Uno, la estabilidad relativa del delicado pasivo laboral. Entre 2018 y 2023 se incrementó en 12 por ciento en pesos y 22 por ciento en dólares. Sin embargo, por la evolución de los pasivos totales, su participación sólo subió un poco, entre tres y cuatro puntos porcentuales. Así, lo que técnicamente se registra como valor presente neto de los beneficios a empleados, todavía representa alrededor de un tercio de los pasivos totales de Pemex.
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