Luis Hernández Navarro - Periódico La Jornada
Detrás de los lentes, el sacerdote obrero y campesino de la congregación de los Padres del Sagrado Corazón Frans van der Hoff escondía una mirada alegre y cariñosa, que le permitía ver a través de las corazas de las personas. Acostumbrado a trabajar manualmente para ganarse la vida, sus manos estaban llenas de callos. Sus oídos sabían escuchar la sabiduría de las palabras de los más humildes.
Frans nació en 1939 en De Rips, en Brabante del Norte, Países Bajos. Llegó a México en 1973, como refugiado del golpe contra Salvador Allende en Chile. Sexto hijo de una familia rural de 16, desde pequeño se crió entre vacas y aprendió a ordeñarlas y a trabajar la tierra. Hablante de frisón, años después, aprendió una variante del zapoteco. En su casa y en la escuela la vida era inconcebible sin religión católica. A los 10 años decidió hacerse cura.
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